¿Porqué orar? Frustraciones, preguntas, angustias, proyectos, personas: Todos en línea, presentes. Presionando, empujando los pulmones hacia adentro para reventar el ritmo de la respiración. ¿Cómo no presentarlos cada día, cuando el aire que respiro es el de hoy y no me sirve nada de antes? Ni el de después.
Sólo el aire de hoy, la vida de hoy. Hoy y sólo hoy para darlo todo. ¿Cómo no pedir, mendigar, llorar que me eches una mano para no ser un fraude en tu nombre, un mierda mentiroso que patea tu palabra como los cerdos las flores?
Por eso hay que orar. Hay que ser consciente de lo que vives y de lo que quieres.
Para no ser un fraude. Para ser verdad hoy.
Mañana ya veremos.
Ya oraré mañana.