Para ella, el placer, es la Odisea.
Para él, es un anuncio por palabras.
La tristeza es un parto estéril:
Un viaje al oscuro, cataclismo tectónico.
Para él es un golpe en el codo.
La muerte es ella. Es toda la vida en un segundo:
Una elegía preñada.
Es la muerte al hombre, como una inesperada sorpresa. Un ¿Qué?
La vida es ella. Fue, es y será: Niebla que se hace charco
y vuelve a la nube.
Un dejavu, es la vida del hombre. Cree que por nacer el sol es nuevo el día: Camina sin senda. Sin calor suda. Asfixiado de aire.
Prosimios danzando alrededor de la Deidad madre. Fecundidad manchada de ineptos. Alegría desbordante acotada por estupidez contenta. Sonrisa franca eclipsada por muecas sardónicas.
¿Qué puedo decir?
Mujer que transitas el tiempo, en cualquier edad:
Ilumina la existencia.