YO SIENTO OCHENTA Y UNO
“El latido del colibrí alrededor de la flor, el sonido de su lengua libando; el zumbido de sus alas, como corriente alterna en el alma mismo de los cables de cobre, excitados por el paso de los voltios a una intensidad amperiosa, imperiosa... Pongo atención y escucho la marcha de las hormigas por la tierra: ...









